El Equipo de Orientación está integrado por:
- Psicopedagoga Gabriela Reboredo: Nivel Inicial y 1º grado.
- Psicopedagoga Silvia Moreno: 2º, 3º y 4º grado.
- Psicóloga Carolina Cook: 5º, 6º y 7º grado.
- Psicóloga y Psicopedagoga María Paz Healy: Coordinadora del Departamento.
También forman parte del equipo, los tutores que acompañan a los distintos cursos en el Nivel Secundario.
Para abordar al adolescente y su problemática se ha confeccionado un Programa de Acción Tutorial, que se aplica en la Escuela Secundaria. Este programa es llevado a cabo por tutores entrenados y capacitados en distintas técnicas grupales e individuales para acompañar al alumno en este período tan vulnerable de su desarrollo. Los tutores están acompañados por Gerardo Suárez Silva, Profesor del nivel y Psicólogo.
Desde el Nivel Inicial hasta 7° grado se llevará a cabo un Proyecto de Educación Emocional. Se propondrán actividades que les permitan a los chicos explorar y reconocer sus sentimientos. En el marco de este proyecto, se trabajara sistematizadamente en tutorías. Otro de los instrumentos de intervención será el Circle Time. La Hora del Círculo es un proceso donde los niños aprenden a expresarse, a escuchar a los otros, a respetar las diferencias, favoreciendo la construcción de vínculos sanos y satisfactorios.
Entendemos que estos aprendizajes son fundamentales por los cambios que atraviesa nuestra sociedad actual. |
El desafío de educar hijos felices
“Un hermoso recuerdo, un recuerdo sagrado, conservado desde la infancia, es quizás la mejor educación, recogiendo en la vida muchos de esos recuerdos, el hombre se salva para siempre”. F. Dostoievsky
Todos y cada uno de nosotros nacimos con la potencialidad necesaria para ser felices, nuestros hijos también.
¿De qué depende que esta potencialidad florezca? Fundamentalmente, de la posibilidad de pertenecer a una familia donde hay amor. Esta es la base más sólida que un niño puede tener para comenzar su camino hacia la felicidad.
La educación de los hijos es un proceso de aprendizaje de nosotros, los padres, que dura toda la vida y siempre es posible hacerlo mejor. Una experiencia positiva de maternidad y paternidad implica una mamá y un papá atentos, cercanos, cálidos, calmados, y sobre todo, alentadores del desarrollo de los hijos. Ellos necesitan sentirse valorados, seguros, queridos, para emprender la tarea de su independencia. Es importante entonces que los hijos reciban de sus padres mensajes que signifiquen una esperanza, la sensación de que son capaces de vivir sin temor, de explorar el mundo con la sensación de contar con nuestro apoyo incondicional y de que ellos significan para nosotros, sus padres, una gran alegría, y que estamos a su lado.
La familia es el lugar donde no sólo se espera recibir alimento sino protección, cariño, comprensión. Es allí donde vivimos la experiencia de querer y ser queridos por otros. Es el lugar en donde se aprende la incondicionalidad del amor.
Esta es la gran responsabilidad que tenemos los padres, crear el clima adecuado para que nuestros hijos puedan desplegar todas sus potencialidades y de esa manera ser felices. Un clima de confianza, de seguridad, de pertenencia a la familia les permite sentirse reconocidos por lo que son, por sus propios valores.
¿Qué nos pasa entonces a los padres, que nos cuesta tanto poner en práctica lo que muchas veces sabemos?
La seriedad y la responsabilidad de tener un hijo nos quita la “alegría” de la maternidad y la paternidad, la posibilidad de aprovechar el aquí y el ahora de nuestros hijos. Porque la maternidad y la paternidad se viven hoy en muchos casos como un peso ¿Es, para nosotros, una carga o una bendición? ¿Disfruto, o estoy esperando que los chicos crezcan y esto pase pronto? Esto genera culpa y nos paralizamos, no sabemos qué hacer. No debemos ser padres culpables, sino padres responsables ¿Qué diferencia la culpa de la responsabilidad? La posibilidad de hacerse cargo. Si me hago cargo puedo saber qué hice bien y en qué me equivoqué, y a partir de allí mejorar. El padre y la madre responsables viven con alegría su paternidad y actúan en consecuencia, asumen su rol.
He aquí el gran desafío de la paternidad y la maternidad, debemos ayudar a nuestros hijos a creer firme y sinceramente en sí mismos. Todos podemos pensar “sí, amo a mi hijo”. No se trata de eso simplemente, sino de que ellos se sientan amados, respetados, valorados. Para ello es necesario que comuniquemos nuestros sentimientos.
Pensemos entonces que somos un espejo para nuestros hijos, el más importante. Esta tarea de ser padres es un trabajo permanente, de presencia, de mirada, de entrega.
A partir del momento que somos padres y madres nuestra vida se transforma, se ilumina, se llena de sentido, y comenzamos a recorrer un camino junto a nuestros hijos.
Seamos verdaderos testimonios de felicidad, “...un hermoso recuerdo, un recuerdo sagrado...”, que guíe e ilumine la vida de nuestros hijos para que encuentren su propio camino hacia la felicidad.
Prof. M. Pía del Castillo
Fundación Proyecto Padres
www.proyectopadres.org |
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CHARLANDO DEL MUNDIAL…….
No es ganar, ¿es perder? |
Entre tantos atractivos y alegrías, el MUNDIAL esconde dos peligrosas trampas para los espectadores: el EXITISMO y el PATRIOTISMO SUPERFICIAL.
Un error muy común es creer que el Mundial sólo admite dos posibilidades: GANAR (el campeón) o PERDER (todos los demás). Pero en una competencia de 32 equipos hay muchas formas de triunfo. Es verdad que sólo uno sale campeón, pero no es cierto que sólo uno gana y los otros dos pierden.
Haber llegado al Mundial entre casi 200 países ya es un logro valorable. Luego, algunos avanzarán y otros irán quedando en el camino, a veces por limitaciones propias, a veces por virtudes del equipo rival y, por qué no, también por obra y gracia del azar o de la suerte.
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Dentro del furor mundialista es muy frecuente que confundamos el concepto de patriotismo. No es más argentino el que mira todos los partidos, ni tampoco el que grita más fuerte o tiene la camiseta más nueva.
Querer a la selección y querer al país son dos cosas distintas.
A todos nos encantaría ver a los jugadores argentinos levantar la copa el 11 de julio, claro que sí, pero si eso no ocurre….¡no pasa nada!. La vida sigue de la misma manera. Un país no se construye desde una cancha de fútbol.
A la Patria se la alimenta cada día desde las acciones cotidianas; y el más patriota no es el más fanático, sino el que se preocupa por sus semejantes, el que circula por la calle con respeto por los demás, el que piensa en los necesitados y busca la forma de ayudarlos…
Sin dudas, el Mundial nos ofrece una muy linda oportunidad para mantenernos unidos y sentirnos parte de un destino en común, más allá de las diferencias.
Sepamos disfrutarlo, sin depender del resultado. Así, salir campeones no será la única manera de ganar.
Comentario extraído de la revista InterCole nº 48 (junio 2010)
DEPARTAMENTO DE ORIENTACION
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APRENDER Y ENSEÑAR A ESCUCHAR
Para aumentar la autoestima de nuestros hijos es esencial que le prestemos atención, interés y disposición
para escucharlos.
Tenemos que demostrarles que los queremos, y una manera de hacerlo es escucharlos.
Cuando escuchamos a alguien es como decirle: “sos importante, lo que hacés me interesa, vos me interesas”.
A veces escuchamos a medias: por falta de tiempo o por no saber cómo hacerlo....o ni siquiera los dejamos
hablar cuando son pequeños, porque lo decimos todo nosotros.
Tenemos que aprender a ser buenos oyentes para que ellos también lo sean con nosotros y con los demás.
COMO ESCUCHAR A NUESTROS HIJOS
- Asegurarnos que estamos preparados para escuchar: darnos tiempo y serenarnos.
- Prestar toda la atención al niño. Dejar lo que estamos haciendo y sentarnos a escuchar, aunque sean sólo cinco minutos.
- Invitarlo a hablar, pedir que lo haga y esperar. Dedicar un tiempo en exclusiva para cada hijo.
- Escuchar activamente, mirar al niño con atención y manifestarlo en la actitud. Recordar lo que él nos contó.
QUE ESCUCHAR
- Escuchar el núcleo de lo que nos cuenta. Centrarnos en lo fundamental del problema. Tratar de descubrir que está intentando decirnos.
- Tenemos que escuchar, no arreglar los problemas. No interrumpir con una solución el relato del niño, ayudarlo a que él explore las posibles soluciones.
- Atender y responder a sus sentimientos. Prestarle atención, no sólo a lo que nos cuenta, sino a los sentimientos que expresa con su postura y su tono de voz.
COMO AYUDAR A NUESTRO HIJO A EXPRESAR SUS SENTIMIENTOS.
- ofrecerle un clima de intimidad y animarlo a que ponga en palabras lo que siente.
- encontrar diferentes formas para que exprese lo que siente: un dibujo, una carta...
- incentivarlo a que utilice su imaginación: ¿qué te hubiera gustado que pasara?, ¿qué habría pasado si..?, ¿cómo te parece que podrías hacer?
- contarle anécdotas o historias de nosotros mismos y lo que sentimos en una situación familiar.
- y lo más importante, servirle de modelo y ayudarlo en momentos de frustración.
“LA ESCUCHA ACTIVA ES UNA AUTENTICA FORMA DE AMOR”
Thomas Gordon
Extraído de un artículo de la Revista Consudec (mayo 2001)
DEPARTAMENTO DE ORIENTACION
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