Consejos del Departamento de Orientación

Pensando juntos.

Entre límites y acuerdos, desafíos de los papás hoy.

Cómo fijar límites sin recurrir a las sanciones excesivas, que terminan siendo contraproducentes. El desafío de preservar la autoridad paterna sin restringir el diálogo y la importancia de acompañar a los hijos sin pegarles, sin herirlos con palabras y con reglas claras: el equilibrio que buscan y redefinen los padres modernos.

La figura paterna funciona, sobre todo en la infancia, como una instancia de seguridad y protección ante el mundo exterior; y … se relaciona con el orden, la ley, la justicia y los límites… Los padres modernos se debaten muchas veces entre la permisividad y la excesiva represión, sin tener en claro cuál es el balance exacto para dar contención a sus hijos.

Uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan los padres modernos es encontrar alternativas educativas eficaces e ingeniosas, por fuera de los métodos violentos o autoritarios, que en muchos casos caracterizaron en el pasado al rol paterno.

Todo chico intentará transgredir las prohibiciones que le imponen, el desafío de los padres contemporáneos puede definirse en parte por su nueva función: seguir orientando y poniendo límites a los hijos, sin caer en formas autoritarias que han probado no ser efectivas.

Ambos extremos pueden ser contraproducentes: si el padre es excesivamente laxo en el acompañamiento o inseguro en la marcación de las normas (porque responde a una personalidad inmadura y quiere ser “el amigo de los hijos”, como suele decirse), probablemente no será capaz de fijar límite alguno, pero si es excesivamente represivo probablemente tampoco tendrá éxito en su función orientadora, ya que se corre el riesgo de potenciar la resistencia de los chicos, sobre todo en la pubertad y la adolescencia.

El “éxito” del acompañamiento y la educación que un padre provee a un hijo dependerá en gran medida de que encuentre un equilibrio saludable entre la autoridad y la capacidad de diálogo y entendimiento, para asignarle al chico autonomía y responsabilidad ante sus actos.  La explicación coherente, en este marco, es una herramienta imprescindible.

La ley, las prohibiciones y las normas deberán ir acompañadas de explicaciones adecuadas para cada edad; esa
es la manera que el chico se sienta contenido, informado  y confiado, para responder a lo que se le ha impuesto.

Por su parte, la psicóloga María Luisa Ferrerós advierte: “La clave está en que los padres logren ser firmes sin enojarse, y que los chicos entiendan que todo lo que hacen tiene consecuencias”. La propuesta es educar sin castigar; y la tolerancia es clave y necesaria, para poder fijar los límites y hacerlos cumplir de manera sostenida y efectiva, por fuera del rigor excesivo.

Temas a tener en cuenta, a la hora de fijar límites
•Objetividad: Fijar normas claras y explicitarlas.
•Alternativas: Para evitar resistencias, sobre todo con los adolescentes, se puede fijar un marco posible dentro del cual el chico pueda decidir alternativas.
•Firmeza: Ante cuestiones importantes o riesgosas es fundamental sostener los límites y hacerlos cumplir, con mensajes  no agresivos pero firmes.
•Positiva: Es preferible plantear un límite por su “positiva” (“Por favor, hablá más bajo”) que ordenar su negativa
(“No grites”).
•Diálogo: es importante explicitar las razones de los límites impuestos (el porqué se debe obedecer una norma, por ejemplo). Una vez que se comunica la razón, es importante que ese límite se cumpla.
•Control emocional. Los abusos y la agresión se relacionan con un desequilibrio emocional que los padres muchas veces no saben manejar, y es clara evidencia de la falta de autoridad. El control emocional es importante para impartir los límites con firmeza pero sin reacciones violentas. El descontrol es evidencia de la falta de poder.

Nota de la Revista Cabal Digital